Vida Familiar
              

 

Cómo mantener saludable la relación 

 

Aparta un tiempo en tu programa para la interacción afectuosa.

Dedicar un tiempo del programa diario al cultivo del cariño y las actividades especiales juntos es esencial para que el matrimonio sea altamente eficaz. La cantidad de tiempo que se dediquen a estar juntos se manifestará en la calidad general de su matrimonio. El consejero Willard F. Harley recomienda que si la situación matrimonial es saludable y tanto el esposo como la esposa están altamente satisfechos con su matrimonio, un mínimo de quince horas por semana de atención completa, sin distracciones, es por lo general suficiente para mantener el matrimonio vigoroso. Noten que esta cantidad de tiempo es la cantidad mínima necesaria. El recomienda que este tiempo esté equitativamente distribuido a lo largo de la semana en vez de amontonarlo todo durante el fin de semana.

Pero cuando las parejas son víctimas de problemas matrimoniales, cuando se están recuperando de las secuelas de un amorío o de algún otro problema serio, se recomienda aún mas tiempo. Veinte o treinta horas semanales son necesarias para restaurar el amor mutuo que la pareja tenía al comienzo. Harley recomienda en estos casos que para poder salvar el matrimonio, posiblemente los cónyuges tengan que salir de vacación para que puedan pasar todo el tiempo restaurando la intimidad que se ha perdido entre ellos. Por lo general dos o tres semanas de atención completa sin distracciones lleva a la pareja a un punto donde pueden hacer una decisión inteligente acerca de su futuro.

            Muchas parejas sostienen que ellos simplemente no disponen de tanto tiempo para dedicarlo a su relación. Pero si alguno de los dos estuviera enredado en un amorío clandestino, seguro que encontraría el tiempo para atenderlo. Es sencillamente un asunto de prioridades. 

El problema real es que ellos no quieren pasar tiempo juntos por que su relación ya no los satisface.

 
Pero si esta pareja con problemas pudiera aprender a recrear el tiempo de eventos afectuosos que tenían cuando eran novios, hay esperanzas de poder restaurar el amor que una vez tenían el uno por el otro.

Ofrece atención completa cuando estés en una cita matrimonial. 


 


Tal vez sea necesario recordar lo que significa la atención completa: tiempo dedicado exclusivamente a interesarse con solicitud indivisa el uno por el otro.

Noten: El tiempo dedicado a esta clase de cita matrimonial no debe de incluir a los hijos, a las amistades o a los familiares.

¿por qué? 
Porque la pasión conyugal sólo puede desarrollarse en privado. Algunas parejas piensan que pueden ser sentimentales a pesar de que los hijos estén presentes. 
No! La comunión apasionada y los niños no se pueden mezclar. Se destruye la intimidad.

Recuerden: es casi imposible crear intimidad entre un esposo y una esposa cuando hay niños pequeños encaramándose arriba de uno, llorando en el otro cuarto o un adolescente que viene a verte. Pero, como padres, ustedes tienen las responsabilidad de mantener a sus hijos consientes de las posibilidades que hay en el matrimonio. Una relación afectuosa entre ustedes dos es la respuesta y resolverá el problema.

          Estén de acuerdo en que no van a hablar de la próxima cita con el dentista, los sarpullidos causados por el roce del pañal, las prácticas de fútbol, los cambios en los horarios, o los problemas con la transmisión del carro. El tiempo dedicado a una fiesta, a mirar la televisión, a ir a algún evento  deportivo, a conciertos u obras de teatro, no cuenta tampoco, porque en estos casos están siendo entretenidos por fuentes externas y hay poco o nada de tiempo para la conversación íntima o la atención completa.

          Se hace esencial, entonces, que la pareja cree actividades que suplan sus necesidades emocionales más importantes. Para la mayoría de las mujeres el cariño significa afecto y compartir mediante la conversación intima; para los hombres significa interés común en alguna actividad recreativa y las relaciones sexuales.

Arréglese bien. 



En ocasión de la cita las dos personas tienen que vestirse de modo que se vean diferentes. Una mujer vestida como si estuviera lista para ir a limpiar el horno no será un deleite para los ojos del esposo. Ponte un vestido con un estilo que obligue a tu esposo a mirarte más de una vez. Arréglate el pelo, ponte perfume y ponte un par de zapatos que hagan que tus piernas se vean hermosas. Si los niños lloran y la nana se queda boquiabierta cuando te ve, ya sabrás que has tenido éxito.

          Y hablando de vestirte para el evento, los hombres también necesitan hacer un esfuerzo. La barriga saliéndose por debajo de la camisa, las camisetas llenas de huecos y cara sin afeitar no pasan la prueba de la imagen deseable. Los hombres con los pantalones de mezclilla rotos, las uñas sucias y mal aliento tampoco la hacen. Por otro lado, un hombre que se pone un poco de loción para después de afeitarse, se pone una camisa limpia y planchada, un par de pantalones de vestir y unos zapatos con buen brillo, seguramente va a impresionar. 

Pero lo más importante es, ¡lucir una sonrisa en el rostro!

          La mujer siente muy especial cuando te tomas el tiempo de vestirte bien para ella. 

Cuando haces una esfuerzo adicional para alistarte, ella lo toma como una prueba de que la amas; cuando no lo haces, ella supone que no la amas. 
Cuando la estabas cortejando era importante presentarte atractivo para ella. Ahora necesita el mismo tipo de consideraciones. No se te había ocurrido ir a una cita sin bañarte, sin cepillarte los dientes o sin presentarte bien arreglado. Es lo que haces antes de ir al trabajo. ¿Qué mensaje le das a ella cuando haces todo esto para los demás, pero no lo haces para ella? Cuando lo único que ella reciba de ti sea una apariencia física cansada, sucia y un cuerpo sudado, seguramente va a pensar que no te importa.

          Un hombre habló honestamente del corazón “Es cierto, yo me visto bien todos los días para ir a la oficina. Pero después del trabajo y durante los fines de semana, lo único que uso es mi par de pantalones de mezclilla favoritos y una camiseta andrajosa. Yo trato de acercarme y ser cariñoso con ella, pero me empuja a un lado, diciéndome que necesito afeitarme. La única vez que la excito es cuando voy saliendo para el trabajo en la mañana. Ahora sé por qué”.

          De vez en cuando traten de encontrarse en el lugar de la cita, en vez de salir de la casa juntos. Esto crea la sensación de que están por tener una cita con una persona excitante. Las noches durante la semana se prestan mejor para esta estrategia. Hay algo especial en entrar a un salón lleno de gente y permitirle a tu esposo que se llene los ojos antes de acomodarte en tu asiento.

 Flirteen el uno con el otro. 


No es difícil distinguir entre las parejas de novios y las parejas de casados. Mientras que lo novios se acarician mutuamente con las manos y ojos, ¿qué hacen las parejas de casados? Comen. No se tocan, no se dan miradas íntimas y sin prisa, no hay sonrisas provocadoras. Si la pareja habla, la conversación suena algo así: “Cuidado, vas a votar...”  Cuando la comida llega, se encogen de hombros y se concentran en mover el tenedor del plato a la boca. No encuentran nada que decir, porque ya lo saben todo en cuanto a la otra persona y no tratan de descubrir nada nuevo.

          A pesar de que las parejas que llevan algunos años de casados están más allá de las primeras citas de descubrimientos, todavía quedan en la otra persona algunos misterios sutiles y cambiantes, que necesitan ser descubiertos tiernamente. Eso es lo que el matrimonio es en realidad: un continuo proceso de descubrimiento. Y en eso consisten las citas matrimoniales después de estar casados. A dónde van y qué hacen no es tan importante como hacer planes de estar solos y de no caer en la rutina.

          Los esposos y las esposas necesitan aprender nuevamente a conquistarse mutuamente: un susurro en el oído, un abrazo juguetón, una notita en el maletín, o un beso sin una razón específica pueden ayudar a las parejas a mantenerse conectados durante el día.

          Las miradas agradables, las frases amables, una mirada de soslayo, una sonrisa encantadora, una mano suavemente sobre el brazo de tu cónyuge mientras ríes por algún comentario, todos producen un momento de verdadera alegría.

          Y dejen ya cualquier complejo que tengan acerca de demostrar el afecto por su esposo/a  en público (¡sin ser repugnantes!). Poner tu mano sobre la pierna de tu cónyuge, jugar con sus pies debajo de la mesa, susurrar algo al oído o invadir sutilmente su espacio personal, revelan un buen comienzo. Si están cenando juntos, consideren la ocasión como un tipo de juego amoroso tentador: La sonrisa, el contacto visual, los toques sugestivos, y la conversación intima van muy pero muy lejos.

 

 


 

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