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Vida
Familiar
Cómo
entender La dicha Conyugal
A
medida que las lluvias de la realidad y los vientos del estrés azotan el
matrimonio hecho de ilusiones, la relación que iba a durar ‘para
siempre’ rápidamente se desmorona.
Con
frecuencia los padres se
involucran tanto en la vida de sus hijos que olvidan hacer de su matrimonio
una prioridad. Si este patrón
continúa, sus hijos se convertirán en el único lazo que los mantendrá
juntos. Este tipo de pareja no se da cuenta que ha descuidado su matrimonio.
El problema empieza con un cambio sutil en las prioridades y a menudo continúa
sin ser detectado hasta que los niños han crecido. El hecho de cumplir
cuarenta años, la fiesta de graduación de preparatoria de los hijos, u
otros indicadores de la vida media, se convierten en un rudo despertar. Una
vez que los hijos han emprendido el vuelo, los cónyuges se miran mutuamente
y se preguntan acerca de la identidad de esa persona casi desconocida que se
sienta al otro lado de la mesa del desayuno.
No
es fácil mantener el matrimonio saludable y amoroso.
Después de unos cuantos años de
casados, la tendencia es que nuestras energías más frescas se las
dedicamos al trabajo y a los hijos; el matrimonio recibe lo que sobra. Pero
si la pareja ha de gozar de un matrimonio
saludable que perdure, el trato amoroso y las actividades divertidas deben
ser parte destacada de su experiencia diaria. Si no se dedica tiempo para
esto, la paciencia mutua empieza a disminuir.
La
rutina, la monotonía, el aburrimiento y la preocupación por los niños se
vuelven absorbentes. Este tipo de parejas corren el riesgo de ser víctimas
de lo que podríamos llamar Hastío Matrimonial’’.
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